Secretario de Estado adjunto Antony Blinken, Acto de Premiación a la Defensa de los Derechos Humanos 2014

SECRETARIO ADJUNTO BLINKEN: Bueno, gracias, muchas gracias a todos. Si me lo permiten, quisiera comenzar —antes de que recibamos a los galardonados— dando algunas palabras sobre este buen amigo que me acaba de presentar, Tom Malinowski. Conozco a Tom desde hace más de dos décadas trabajando acá en este mismo edificio, y ha sido un gran placer. Desde que lo conozco, no ha habido ni un día en que no lo haya visto luchar con todas sus fuerzas y todo su corazón por los derechos y la dignidad de todas las personas. En un mundo donde los valores humanos fundamentales son más palabras que hechos, el compromiso inquebrantable de Tom continúa aferrándonos a todos, al igual que a los líderes y ciudadanos de cada país, a mayores estándares. Y debo decir que todos los días estoy muy agradecido por ello. Gracias.

Es un gran privilegio acompañarlos en la tarde de hoy para hacerle entrega del premio a la Defensa de los Derechos Humanos 2014 a Azimjan Askarov de Kirguistán y a la organización no gubernamental de Venezuela Foro Penal. Esto es a la vez una gran responsabilidad que asumo con profunda humildad y admiración por todas esas personas que se encuentran aquí presentes y las comunidades que representan: defensores, paladines y protectores quienes se entregan para enfrentar la adversidad mientras otros se dan la vuelta. Sus voces, su persistencia y su liderazgo se necesitan ahora más que nunca, tal como Tom lo señaló. Mientras estamos acá reunidos, el espacio para la sociedad civil se reduce y la tolerancia por la libertad de expresión se contrae en muchas partes del mundo. Leyes restrictivas, detenciones arbitrarias y maltrato autorizado son una amenaza. Se está ante un estado de asedio, donde el poder se ha concentrado en pocas manos, y la corrupción se ha convertido en una forma de vida. Se está ante una amenaza provocada por aquellos que ven a los medios independientes, al derecho de libre asociación y a una sociedad abierta como fuentes de inseguridad y no como garantías fundamentales de una fuerza, estabilidad, progreso y prosperidad a largo plazo, tal como las conocemos.

Pero hay personas que se resisten a este escenario contracorriente. Estas personas reafirman sus derechos y responsabilizan a sus líderes mediante elecciones históricas, desde Nigeria hasta Afganistán. Estas personas se hacen escuchar y hacen presión para que se implementen reformas, desde Ucrania hasta Vietnam. Han aprovechado las grietas que se formaban en las paredes de los regímenes totalitarios para abrir paso hacia espacios de democracia, desde Birmania hasta Túnez. Asimismo, luchan por la paz, la dignidad y por una democracia real, desde Kirguistán hasta Venezuela. Hoy, estamos acá reunidos para premiar a esas personas, cuya valentía inquebrantable, incluso en las circunstancias más desalentadoras y peligrosas, ha fomentado la libertad y la justicia, causas de las que muchos de nosotros dependemos. Hace 15 años, Azimjan Askarov se convirtió en el primer activista por los derechos humanos en recibir permiso para supervisar las prisiones en Kirguistán, tarea que asumió con firme compromiso con el propósito de defender los derechos de los indefensos y de apoyar la verdad. Presentó abusos ante la fiscalía, sacó a la luz golpizas propiciadas a detenidos religiosos y fundó la organización Vozduh, nombre bello y apropiado que significa “aire”, todo con el propósito de hacerle seguimiento a las condiciones internas de las prisiones. Cuando estalló la violencia entre los grupos étnicos Kyrgyz y Uzbeks al sur de Kirguistán en 2010, Askarov estableció como prioridad informar públicamente sobre esa crisis y documentar las violaciones contra los derechos humanos.

Pero no se detuvo ahí. No le bastó con sonar las alarmas. También quiso ayudar a sanar las heridas de la nación impulsando la reconciliación entre los Uzbeks y los Kyrgyz. Por su labor en el marco de esta crisis, cuando su nación más lo necesitaba, fue detenido, maltratado, llevado a un juicio plagado de inconsistencias procesales y fue condenado a cadena perpetua, situación en la que se mantiene hasta la fecha. Muchos se habrían detenido ahí. Muchos habrían sido doblegados, pero no Askarov, quien continuó su lucha desde los límites de su celda, sin inmutarse por las paredes y barreras, como lo sugiere el nombre de su organización, Vozduh. Envía cartas de aliento a compañeros activistas y organiza eventos culturales para alentar la reconciliación. Quizá, lo más importante es que continúa inspirando y uniendo a toda la comunidad de derechos humanos en Kirguistán reuniendo a líderes de distintos grupos étnicos y con antecedentes opuestos para que contribuyan a llevar al país adelante, y esto lo hace desde el interior de la cárcel.

Hoy, nos honra contar con la presencia de Sherzod, hijo de Askarov, quien recibirá en nombre de su padre este premio que presentaremos en breve. Estamos agradecidos por tu presencia y nos complace contar contigo. Desearíamos que tu padre pudiese igualmente estar acá con nosotros.

A más de 12 875 kilómetros, una organización conformada por 200 abogados y 1000 defensores de los derechos humanos realiza una lucha similar con fortaleza, un propósito moral y un gran compromiso por la justicia y el diálogo político. Desde su fundación en 2002, la organización venezolana Foro Penal le ha brindado a la comunidad internacional una visión sobre la impunidad del gobierno y la manipulación política, y se ha hecho eco de los abusos contra los derechos humanos que han cometido funcionarios del gobierno. Esta organización ha coordinado acciones legales y ha servido de defensa en el marco de muchos procesos de persecución política; ha introducido solicitudes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las Naciones Unidas a propósito del deterioro del estado de derecho en Venezuela y la independencia del poder judicial.

En 2014, esta organización no gubernamental proporcionó información relevante sobre el trato de y las condiciones en que se encontraban las personas que fueron detenidas durante las manifestaciones que se produjeron a lo largo del país, y que fueron enfrentadas con bombas lacrimógenas, tanques de agua y balas de salva. Hoy, la mayoría de los estudiantes que participaron en esas manifestaciones tienen cargos pendientes y reciben de forma gratuita asesoría jurídica de parte de Foro Penal. El peligro que se cierne sobre Foro Penal, la seguridad, los bienes y la libertad de sus abogados y defensores es real. Sin embargo, su trabajo continúa. Sus defensores han sido acosados; han sido detenidos; han sido físicamente intimidados, y a pesar de ello continúan su trabajo. Durante nuestra interacción con el gobierno, la oposición y la sociedad civil en Venezuela, hemos resaltado la importancia del diálogo, el respeto a las instituciones y nuestro compromiso por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Y continuaremos haciendo nuestro trabajo junto a Foro Penal y grupos similares.

Este premio que se le otorga a Foro Penal en el día de hoy le hace reconocimiento a un gran líder por el esfuerzo que ha dado en favor de mayores valores democráticos y las aspiraciones de todos los ciudadanos de Venezuela. Estamos honrados de contar con la presencia del presidente ejecutivo de Foro Penal, Alfredo Romero, y su fundador, Gonzalo Himiob, quienes han venido para recibir este premio en nombre de la organización y todos sus destacados colegas. Muchas gracias por venir.

Como decimos en Estados Unidos, a veces, un solo palo (si es suficientemente valiente) sí hace montaña. Una voz de justicia, una expresión de compasión, un acto de consciencia puede hacer eco de territorio en territorio y de generación en generación para hacerse más fuerte que la intolerancia, la corrupción y la indignidad. Y todo esto comienza con cada uno de ustedes.

En nombre del presidente Obama, el secretario de Estado Kerry y del pueblo estadounidense, es un privilegio hacerle entrega a los señores Askarov, Himiob y Romero del premio a la Defensa de los Derechos Humanos 2014. Gracias. (Aplausos).