Palabras del jefe de la misión Lee McClenny durante la recepción en el marco del Día de la Independencia de los Estados Unidos de América

Buenas tardes. Es un placer darles la bienvenida a esta celebración en el marco de los 239 años de los Estados Unidos de América. Gracias por acompañarnos. Estamos muy contentos por su presencia.

Luego de algunos años de fiestas nacionales de más bajo perfil, decidimos que era el momento de hacer algo más grande, más casual, menos formal y – esperamos que así sea – mucho más divertido que las celebraciones diplomáticas tradicionales que suelen realizarse en conmemoración de un día nacional. En otras palabras, pensamos en hacer algo más acorde con lo que nosotros los estadounidenses estamos acostumbrados a hacer a propósito de la celebración del Día de la Independencia.  Así que esperamos que lo disfruten.

Quienes visitan los Estados Unidos durante la celebración del 4 de julio suelen observar con sorpresa la ligereza y hasta la extraña manera con que celebramos la fundación de nuestro país. En lugar de desfiles y exhibiciones patrióticas, verán probablemente carrozas hechas en casa, vehículos antiguos, camiones de bomberos, bandas liceístas marchando… perros vestidos de rojo, blanco y azul, y madres empujando los cochecitos que transportan a sus hijos. Aunque las bandas suelen tocar los himnos y marchas, su programación incluye también jazz, rock, country, pop y hasta música clásica. Se pronuncian algunos discursos, como este por ejemplo…pero en vez de pararse firme y solemnemente durante éstos, los espectadores se sientan juntos en familia en sillas de jardín y extienden frazadas a la vez que observan a sus hijos corretearse por el parque.

A mi juicio, nuestras celebraciones del Día de la Independencia son un tanto diferentes, quizá por su naturaleza. El 4 de julio se conmemora la firma de un documento y no el resultado de una batalla.  Nuestro Día de la Independencia venera valores en vez de victorias. Trece colonias se unieron para reafirmar su creencia de que “todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Asimismo, estos derechos no fueron otorgados por gobiernos que pudieran luego tomar la decisión de quitarlos. Por el contrario, los derechos humanos fueron definidos como “obvias verdades” que reflejaban “las Leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza”. Los padres fundadores desconfiaban de los gobiernos; sabían por su propia experiencia que los gobiernos podían violar los derechos humanos al igual que resguardarlos.

Nuestros fundadores se dieron cuenta de que la democracia no es unidad.  Todo lo contrario, ésta comprende la diversidad y la protección de los derechos de las minorías. La libertad de expresión, la libertad de culto, la libertad de prensa, la libertad de asociación – todas estas sirven para proteger la diversidad, sea de creencias religiosas, políticas, filosóficas, de los principios económicos, o de estilos de vida. La democracia exige que protejamos y celebremos la diversidad, incluso cuando nos encontramos frente a creencias, culturas, prácticas y discursos que nos desagradan. Estos son los valores que nos reúnen acá en el día de hoy.

Cuando se supo en los pueblos y ciudades costeras de las 13 colonias que se había declarado nuestra independencia, los patriotas salieron a brindar y a celebrar. En Philadelphia, donde se firmó la Declaración de Independencia, celebraron con toques de campanas, disparos, velas encendidas y fuegos artificiales. Esas primeras celebraciones pasaron de generación en generación de estadounidenses, y condujeron a muy variadas expresiones con las que hoy conmemoramos el Día de la Independencia en todos los Estados Unidos.

Bristol, en Rhode Island, ostenta el título de la “Ciudad estadounidense más Patriótica” al celebrar desde 1785 el 4 de julio de cada año – la celebración de más larga data en todo los Estados Unidos. Gatlinburg, en Tennessee, celebra con un desfile que comienza a la medianoche del 3 de julio; así se reafirma anualmente como la “primera” ciudad en realizar un desfile en el país en el marco de este aniversario. En lo que a los habitantes de Bar Harbor en Maine se refiere, estos inician su día desayunando panquecas de mora azul y realizando carreras de langostas en horas de la tarde. Mientras tanto en Hawái, se celebra “El Día de la Independencia de las Tortugas” liberando a las tortugas más jóvenes que se criaron en Mauna Lani Bay.

En el pueblo donde vive mi mamá en una zona rural al norte de California, se celebra con un desfile. La mitad de la población de esa localidad llega temprano en búsqueda de un buen puesto en el bordillo de tres cuadras de extensión por donde pasa el desfile. Luego la otra mitad de esa población – que comprende niñas y niños exploradores, miembros de varias organizaciones estudiantil y profesionales, asociaciones de veteranos de guerra, conductores de grandes motocicletas y de vehículos antiguos y clásicos al igual que los que están en exhibición aquí hoy – desfila por la calle. Cuando el extremo final del desfile llega a los ciudadanos apostados en el bordillo, éstos se levantan y se unen a la cola del desfile. Finalmente, toda la población participa en el desfile; marchamos hasta el parque y disfrutamos de una gigantesca parrillada al aire libre. ¡Feliz día de la Independencia!  En nuestro escudo nacional está el lema “E pluribus unum”, o “Entre tanta variedad, somos un solo pueblo”.

En nuestra fiesta del cuatro de julio de este año, la Embajada ha tratado de compartir con ustedes un poco del sentido de esta diversidad geográfica y cultural – de cómo las diferentes partes de los Estados Unidos celebran este feriado estadounidense por excelencia.

Hoy contamos con un área playera en representación de nuestras costas y del estado de Hawái. También contamos con un área urbana que traerá como recuerdo las muchas grandes ciudades que se encuentran a lo largo del país – ciudades que muchos de ustedes visitan regularmente. Finalmente, tenemos el área del Salvaje Oeste con la que se celebra nuestra herencia fronteriza y que sirve como equivalente de “los llanos” venezolanos.

Este 4 de julio es igualmente una ocasión para celebrar la diversidad de nuestro pueblo, formado por personas de todos los países del mundo y que cuentan con un gran talento y grandiosas habilidades. Hace 25 años, se aprobó la “Ley de Ciudadanos Estadounidenses con Discapacidades – el “Americans with Disabilities Act”. Uno de los principales impulsores del acta fue el senador de Iowa Tom Harkin, quien dio gran parte de su discurso en lengua de señas para que su hermano, quien era sordo, lo pudiese entender. Hace pocos días, la Corte Suprema de Estados Unidos afirmó que todos los estadounidenses sin importar su inclinación u orientación sexual tienen derecho a casarse. Esta Embajada se enorgullece – al igual que yo – de que muchos de nuestros programas culturales, de intercambio, deportivos, de las artes escénicas o que se realizan con la sociedad civil, incluyen a personas de todas las comunidades de Venezuela, individuos con distintas posturas y diferentes capacidades… algunos de las personas que participaron en esos programas nos acompañan acá el día de hoy.

Aunque todas las celebraciones a propósito del 4 de julio son diferentes, casi todas culminan con lo mismo: ¡fuegos artificiales! Como los niños de todas las edades en todas partes del mundo, los estadounidenses amamos los fuegos artificiales. Hoy a las 6:45 de la noche, tendremos una exhibición de fuegos artificiales para todos los presentes…incluyendo a nuestros vecinos y a toda Caracas…este espectáculo significará el final de nuestra celebración en el día de hoy.

Así que muchas gracias nuevamente por acompañarnos este día en el que celebramos el aniversario de nuestra nación. Felicidades a Venezuela, la cual celebra este domingo 5 de julio sus 204 años como nación. Dejemos que estos eventos consecutivos permitan recordarnos los muchos valores que nuestras dos naciones tenemos en común, así como las diferencias que nos distinguen como pueblos y que celebramos con el mismo fervor.

Dos naciones, dos banderas, una sola fiesta. En la mejor tradición de la Declaración de la Independencia, busquemos la felicidad en conjunto.

¡GRACIAS!